Sociedades por la Educación en todo el mundo

lunes, 4 de marzo de 2013

"Enseñanza de las Ciencias Sociales"





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INTRODUCCIÓN

Enseñanza de las ciencias sociales, campo del saber y de la investigación educativa que tiene por protagonista a las denominadas ciencias sociales. La enseñanza de éstas cuenta con una larga historia. Comenzó su andadura unida a la didáctica de la historia y de la geografía cuando, a mediados del siglo XIX, apareció en Europa una corriente de pensamiento que consideraba la educación como el camino más adecuado para el progreso de la sociedad. En la actualidad, las nuevas necesidades de formación de los jóvenes para convivir en una sociedad pluralista y democrática, asegurar la presencia de una dimensión humana y social en un mundo tecnificado, y manejar de forma crítica una gran cantidad de información, han obligado a plantear una nueva enseñanza de las ciencias sociales más global, interdisciplinar e integradora en la que se incorporan otras disciplinas sociales. Esta tendencia, que se originó en Estados Unidos a comienzos del siglo XX, se extendió por Europa en la década de 1960 con la aparición de nuevos fenómenos sociales. A partir de entonces apareció una nueva dimensión de las ciencias sociales y en algunos sistemas educativos, especialmente los del entorno anglosajón, se introdujeron cambios substanciales en sus programas de educación primaria y secundaria que afectaron a la enseñanza de las ciencias sociales y, consiguientemente, a su didáctica.

En este momento, la enseñanza de las ciencias sociales no sólo trata de las ya tradicionales disciplinas de geografía e historia, sino que también se refiere a otras ciencias como la historia del arte, las ciencias políticas, la economía, la sociología, la antropología y la psicología, que aportan nuevos elementos de comprensión de la realidad social. Este incremento cuantitativo y cualitativo de las ciencias sociales no se puede resolver en una programación escolar con la simple agregación de los contenidos de las diversas disciplinas, ni tampoco con la integración de las mismas en un todo en el que cada una pierda su identidad. Se trata de aprovechar el análisis de la realidad social que hace cada una de estas ciencias para facilitar el aprendizaje de los conceptos científicos que explican la actuación de las sociedades y su relación con el medio natural, tanto en el presente como en el pasado.

Es, precisamente, en el periodo escolar que va de los 12 a los 16 años aproximadamente donde la enseñanza de las ciencias sociales, entendida como una didáctica específica, adquiere sentido. En primer lugar, porque el alumnado de esta edad ya tiene algunas nociones precisas sobre la naturaleza de las relaciones humanas y es capaz de manejar un amplio número de conceptos sociales. En segundo lugar, porque en años anteriores la enseñanza de las ciencias sociales se realiza normalmente junto con la de las ciencias de la naturaleza, enseñanza que es necesariamente globalizada. El intento de relacionar las diversas disciplinas en un programa integrado de ciencias sociales en este periodo de la enseñanza ha dado origen a numerosas investigaciones y hoy la enseñanza integrada de estas ciencias constituye un área de conocimiento y de investigación con entidad propia en el nivel universitario, que trata de establecer criterios para identificar los contenidos o núcleos conceptuales de cada una de estas disciplinas, ordenarlos de forma coherente y aplicarlos a la realidad concreta de las aulas.

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LA TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTOS, UNA ENSEÑANZA TRADICIONAL DE LAS CIENCIAS SOCIALES
 

Tradicionalmente, la historia y la geografía, ciencias que estudian la realidad humana y social desde una perspectiva global e integradora, tenían a su cargo la explicación de la organización y funcionamiento de las sociedades humanas y, en la enseñanza de estas disciplinas, se daba una gran importancia a la recepción de los conocimientos científicos, despreocupándose por otros aspectos relacionados con el aprendizaje.
 

La práctica escolar de esta enseñanza, llamada “tradicional”, que aún todavía persiste, se basaba en la memorización de los conocimientos de historia y geografía transmitidos por el profesor, que tenía como referente único los contenidos de estas disciplinas, como si se tratase de un resumen del conocimiento académico. Este modelo potenciaba una enseñanza dogmática del conocimiento social, que incluía saberes acabados y cerrados que el profesor dictaba mediante la “lección magistral”. Los recursos didácticos que se solían utilizar eran la intervención del profesor o profesora como depositarios del conocimiento, los apuntes y el manual.

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LA RENOVACIÓN DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES Y LA ENSEÑANZA POR DESCUBRIMIENTO

La propuesta didáctica tradicional, basada en la transmisión-recepción de conocimientos disciplinares, evolucionó gracias a los movimientos pedagógicos de renovación de ámbito internacional que dieron lugar a la aparición de métodos globales, lo que suponía nuevas concepciones de escuela. El caudal innovador que impulsó la Escuela Nueva, desde el primer tercio del siglo XX, se concretó, en España, en la Institución Libre de Enseñanza. Ésta propuso un método activo para descartar la memorización, que imperaba en el mayor número de escuelas, al tiempo que pretendía que los alumnos y alumnas relacionaran lo que aprendían con la realidad, mediante una nueva estructuración de los contenidos.

A mediados de la década de 1960 se institucionalizaron las tradiciones innovadoras y se inició una nueva renovación en la enseñanza de la geografía y de la historia, promovida por el cambio de las nuevas concepciones históricas y geográficas introducidas en la universidad. En la educación primaria y secundaria tuvieron un destacado papel los movimientos de renovación pedagógica que introdujeron en las clases los métodos activos, el uso de documentos históricos para conocer el pasado, y que aplicaron a la enseñanza las nuevas corrientes de investigación en el campo de la psicología del aprendizaje.

La teoría genética de Jean Piaget y sus colaboradores de la Escuela de Ginebra sentaron las bases del conocimiento psicológico, tanto en lo que concernía a la concepción de cambio como en lo referente a las formulaciones estructurales del desarrollo operativo. Este hecho ha permitido plantear nuevos enfoques didácticos de gran repercusión teórica y práctica en la enseñanza de todas las áreas de conocimiento. Su aplicación a la enseñanza de las ciencias sociales propició la aparición de un nuevo modelo didáctico basado en el aprendizaje “por descubrimiento”, como reacción a la tradicional enseñanza por memorización.

El modelo de aprendizaje de las ciencias sociales por descubrimiento se basa en dos consideraciones fundamentales. La primera se refiere al estudiante, a quien se considera capaz de aprender por sí mismo si se le facilitan los instrumentos necesarios para hacerlo, teniendo en cuenta el carácter individual del aprendizaje y entendiendo que sólo se aprende aquello que se descubre. La segunda se relaciona con el propio marco conceptual de las ciencias sociales, que se estiman un medio para desarrollar, en los escolares, capacidades específicas en relación con la comprensión y análisis de la sociedad.

En esta situación, la enseñanza de las ciencias sociales adopta el método científico inductivo, utilizado por las ciencias experimentales y que se centra más en desarrollar las habilidades y estrategias de pensamiento científico, en el marco de situaciones próximas a los intereses de los estudiantes, que en la transmisión conceptual. En la década de 1970 muchos grupos de profesores, como el que reelaboró para España el método inglés “Historia 13-16”, publicaron unidades de material de archivo en ediciones comerciales que incorporaban estrategias didácticas por descubrimiento, adaptadas al desarrollo operativo y afectivo de los alumnos. El profesorado organizaba el trabajo de los estudiantes y valoraba la realización del mismo mediante la utilización de diversos materiales didácticos como carpetas de documentos, juegos de simulación, dramatizaciones o medios audiovisuales.

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LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES.

Un cambio importante en la enseñanza de las ciencias sociales se produjo a partir de la década de 1980, cuando las teorías del aprendizaje por descubrimiento fueron contestadas a la luz de nuevas investigaciones que combinaban la naturaleza conceptual y metodológica de las ciencias sociales con el proceso de aprendizaje constructivo. El constructivismo recogía las aportaciones de la psicología cognitiva e introducía una nueva visión del proceso de aprendizaje. En el marco de las teorías constructivistas, David Paul Ausubel denominaba “aprendizaje verbal significativo” al que se produce cuando se relacionan los nuevos conocimientos que se van a aprender con conocimientos ya existentes en la estructura cognitiva de los estudiantes, los cuales pueden ser el resultado de experiencias educativas anteriores, escolares y extra escolares o, también, de aprendizajes espontáneos.

Estos conocimientos previos, denominados “inclusores”, son los que permiten encajar la información nueva en el lugar adecuado de la red conceptual del estudiante para que la puedan utilizar como un instrumento de interpretación, condicionando así el resultado del nuevo aprendizaje. Apoyándose en este principio, el propio Ausubel hacía una aportación de gran importancia para la enseñanza en general y para las ciencias sociales en particular cuando afirmaba: “De todos los factores que influyen en el aprendizaje, el más importante consiste en lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese en consecuencia”.

Las teorías constructivistas han generado un elevado número de investigaciones educativas que han supuesto un gran avance en la enseñanza de las ciencias sociales, al integrar la estructura conceptual lógica de las disciplinas en la estructura psicológica de los estudiantes. En este sentido, interesa destacar algunos criterios del constructivismo que son fundamentales para que el proceso de enseñanza aprendizaje de las ciencias sociales sea significativo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta las ideas previas del alumnado, ligadas a sus vivencias personales y sociales, con el fin de promover en el estudiante un cambio conceptual para comprender las ciencias sociales como un conjunto de conocimientos en permanente revisión. En segundo lugar, seleccionar los contenidos científicos de las ciencias sociales, de forma que sean potencialmente significativos, por lo que interesa organizarlos en torno a una red conceptual. En tercer lugar, considerar al estudiante como verdadero artífice de su aprendizaje, ya que de él depende la construcción del conocimiento; debe desarrollar una gran actividad intelectual, tener una actitud favorable para aprender y estar motivado para relacionar lo que aprende con lo que ya sabe. En cuarto lugar, procurar que los conocimientos científicos sean funcionales y puedan utilizarse fuera del contexto escolar. Y, por último, en quinto lugar, fomentar la necesidad de utilizar la memoria lógica y comprensiva.

Las pautas de interacción profesor-estudiante más favorables para el proceso de construcción del conocimiento de las ciencias sociales son las que respetan la llamada “regla de la contingencia”, es decir, cuando las intervenciones del profesorado están ajustadas al nivel de aprendizaje del estudiante.

En este modelo didáctico, la función del profesorado y de los estudiantes es complementaria, dado que el primero dispone los contenidos que el segundo deberá reelaborar, por medio de diversas actividades en las que se pueden combinar estrategias metodológicas de exposición o recepción, de descubrimiento y de indagación. La evaluación se centra en el desarrollo de capacidades intelectuales y en la construcción del conocimiento.

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EL CONCEPTO DE CIENCIAS SOCIALES EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
 

El área de las ciencias sociales en la enseñanza secundaria (12-16 años) incluye, además de los contenidos científicos de geografía e historia, ciencias de gran tradición pedagógica, otras ciencias sociales como la historia del arte, las ciencias políticas, la economía, la sociología, la antropología y la psicología, que procuran nuevos elementos de análisis para la comprensión de la compleja realidad social.

Estas disciplinas tienen algunos rasgos comunes en relación con el objeto de estudio, puesto que tratan de la vida de hombres y mujeres en sociedad, aunque lo hagan desde diferentes puntos de vista. Y también comparten ciertos rasgos metodológicos, como la utilización de procedimientos de investigación basados en la observación y recogida de datos (organizados y codificados en diversas fuentes de información), el manejo de esquemas explicativos en los que intervienen diversos factores causales que establecen complejas interacciones (multicausalidad), así como la introducción de las intenciones y las motivaciones de las personas y grupos en la explicación de los acontecimientos.

Pero también presentan diferencias específicas que son de gran interés en la enseñanza de las ciencias sociales por su gran capacidad educativa. Así, la geografía potencia el desarrollo de la percepción y representación del espacio; la historia desarrolla procedimientos de análisis de fuentes de diversa naturaleza; la historia del arte amplía la percepción y el goce estético; la economía se centra en el análisis de la producción y diversificación de bienes y recursos, las ciencias políticas en la administración del poder de la sociedad y el estudio de las instituciones de gobierno, mientras que la sociología contribuye al conocimiento de los procesos que aparecen en las relaciones e interacciones humanas, la antropología incorpora claves interpretativas para el estudio de las mentalidades y de las formas de vida, y la psicología aporta elementos para la comprensión de la conducta humana.

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LA ENSEÑANZA INTEGRADA DE LAS CIENCIAS SOCIALES, UN MODELO EN CONSTRUCCIÓN

La renovación didáctica de las ciencias sociales, que había intentado aplicar el método científico, utilizado por las ciencias experimentales y basado en la búsqueda de la objetividad separando dato y sujeto, tuvo unos resultados negativos. El hecho es que la construcción del conocimiento científico de las ciencias sociales es diferente al de las ciencias experimentales y entraña una mayor complejidad, dado que el análisis y la interpretación de la realidad social o los modelos globales son, a la vez, dato y sujeto de dichas ciencias sociales y, por tanto, la objetividad es, por definición, inalcanzable. Desde este punto de vista, es necesario replantear la didáctica de las ciencias sociales a partir de las nuevas perspectivas de la construcción y metodología científica de dichas ciencias junto con las aportaciones de las teorías constructivistas, que permiten sustituir la enseñanza de carácter culturalista y académico de los contenidos sociales, enseñados hasta ahora, por otra de carácter formativo, tal como demanda la sociedad: que la enseñanza de las ciencias sociales tenga, fundamentalmente, un carácter formativo.
 

El incremento cuantitativo y cualitativo de las ciencias sociales no se puede resolver en una programación escolar con la simple agregación de los contenidos de las diversas disciplinas, ni tampoco con la integración de las mismas en un todo en el que cada una de ellas pierda entidad. Se trata de aprovechar el análisis de la realidad de cada una de estas disciplinas sociales para facilitar el aprendizaje de los conceptos científicos que explican la actuación de las sociedades y su relación con el medio natural, tanto en el presente como en el pasado.

Este intento de relacionar las diversas ciencias sociales en un programa integrado en la educación secundaria es una tarea ardua porque, si bien las ciencias sociales tienen el mismo objeto de estudio y cuentan con técnicas y problemas comunes, hoy por hoy no forman un conjunto ordenado y estructurado de conceptos. En el mejor de los casos, los científicos que trabajan en las diferentes ramas de las ciencias colaboran, desde el ámbito de sus propias disciplinas, en la consideración de problemas sociales sobre los cuales se da una convergencia de intereses. Por otra parte, los profesionales de estas enseñanzas, cuya formación especializada ha sido en contenidos científicos de geografía e historia, deben realizar un gran esfuerzo didáctico para introducir en sus programaciones de aula aspectos relacionados con las otras áreas del conocimiento social.

Sin embargo, el hecho de que la empresa resulte difícil no quiere decir que sea imposible. La enseñanza de las ciencias sociales constituye hoy un área de conocimiento y de investigación con entidad propia en las universidades. En este sentido, se han abierto numerosas líneas de investigación didáctica para tratar de establecer criterios e identificar los núcleos conceptuales de cada una de estas ciencias. Se trata de ordenarlos de forma coherente y aplicarlos a la realidad concreta de las aulas, incluyendo las aportaciones de la psicología cognitiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En la actualidad, algunas investigaciones didácticas universitarias han tratado de seleccionar aquellos conceptos transdisciplinares que son relevantes en cada una de las disciplinas que componen las ciencias sociales con el fin de poder integrarlos en el marco de una sola red conceptual. Espacio y tiempo, identidad y alteridad, racionalidad, cambio y continuidad, causalidad, diversidad e igualdad, paz y guerra, interrelación y organización social, son algunos conceptos que estructuran todas las disciplinas que conforman las ciencias sociales. Contemplarlos en la enseñanza de las ciencias sociales facilita al profesorado la selección de contenidos y ayuda a los adolescentes a comprender y valorar la realidad social que viven. Desde una perspectiva crítica, se posibilita el desarrollo de actitudes tolerantes y solidarias, aceptación de la pluralidad, defensa de los derechos humanos, capacidad de diálogo, valoración de la democracia, respeto por el patrimonio cultural y colaboración en la búsqueda de nuevas soluciones, entre otros valores.

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LA SECUENCIA DIDÁCTICA EN LA ENSEÑANZA INTEGRADA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
 

Las actividades didácticas de las ciencias sociales forman parte de un proceso de enseñanza-aprendizaje impulsado por la intervención pedagógica del profesorado, mediante el cual el alumnado construye y asimila nuevos conocimientos y significados, modificando y reordenando sus conocimientos previos sobre el funcionamiento de las sociedades humanas y el uso de conceptos sociales, como, por ejemplo, burguesía, socialismo, ciudad dormitorio o arte contemporáneo, que, a veces, suelen utilizar de forma poco precisa, e, incluso, errónea.

Este proceso de renovación de la enseñanza de las ciencias sociales se estructura en torno a una secuencia de unidades didácticas planificadas en el marco de una programación general que organiza de forma coherente todo el proceso. Antes de comenzar una unidad didáctica, es conveniente realizar algunas actividades de motivación para despertar el interés de los estudiantes y detectar los conocimientos previos sobre el tema de estudio. La estructura de la unidad está basada en contenidos disciplinares, diferenciados en hechos y conceptos, procedimientos y actitudes, junto a una serie de actividades de aprendizaje y evaluación. Con estos elementos se pretende conseguir unos objetivos específicos mediante el uso de determinados métodos y recursos didácticos; la organización del aprendizaje puede dar respuesta a las preguntas que todo docente se plantea antes de organizar cualquier actividad didáctica: qué, cómo, cuándo y para qué enseñar.

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ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS DE LAS CIENCIAS SOCIALES
 

Los métodos para enseñar las ciencias sociales se han dividido, tradicionalmente, en dos tipos: de exposición-recepción y activos o de indagación que, a su vez, pueden ser dirigidos o libres. En la actualidad, no existen evidencias de que unos sean mejores que otros; lo único que se sabe es que mediante determinadas técnicas parece que se consiguen mejores resultados en determinadas situaciones. De todas formas, las técnicas y métodos didácticos deben elegirse en función de lo que se desea enseñar, de las necesidades del alumnado y de otras circunstancias específicas.

Con las estrategias basadas en la exposición-recepción, el alumnado recibe, oralmente o mediante textos escritos, un conocimiento elaborado que debe asimilar. A pesar de su desvalorización por gran parte del actual profesorado, debido al abuso que se ha hecho de ella en la enseñanza tradicional, esta estrategia puede promover un aprendizaje significativo siempre que los nuevos conocimientos se presenten bien estructurados, con claridad, y se tengan en cuenta los conocimientos previos de los estudiantes. El valor de esta estrategia es mayor cuanto más abstractos y teóricos sean los conocimientos sociales que el alumno, difícilmente, podrá alcanzar por sí solo, por lo que precisa la presentación elaborada del profesor. Por ejemplo, al presentar la estructura global de un tema de estudio, dar a conocer hechos y conceptos, o describir una situación o recapitular un proceso. Sin embargo, y a pesar de este interés didáctico, es evidente que resulta insuficiente para desarrollar capacidades intelectuales y, por ello, deben acompañarse con otro tipo de actividades.

Las estrategias basadas en la indagación o investigación se relacionan con el modelo de aprendizaje constructivo y, en la actualidad, ocupan un lugar cada vez más destacado en la enseñanza de las ciencias sociales. Se caracterizan por enfrentar a los estudiantes a situaciones más o menos problemáticas, en las que el conocimiento no se presenta acabado, sino que se debe reelaborar a través del trabajo con documentos y otros materiales de diferente naturaleza. Las actividades que genera este tipo de estrategia responden al valor formativo de las ciencias sociales en el sentido de formar estudiantes rigurosos, críticos y tolerantes con las ideas ajenas, y de promover su participación en la búsqueda de vías diversas para la interpretación de los hechos y procesos sociales.

Propio de esta estrategia es el planteamiento de cuestiones sin una solución clara o cerrada, en las que el conocimiento de la realidad social se presenta como un problema que puede ser interpretado de diversas maneras, todas igualmente válidas. Ante preguntas como ¿qué significó la descolonización?, las explicaciones pueden ser diferentes según la interpretación de las fuentes documentales que se manejen. Por otro lado, el estudio de casos presenta situaciones complejas en el marco de actuaciones de personas o hechos. Así, por ejemplo, se puede acceder al conocimiento de la sociedad brasileña del siglo XX a través de la vida cotidiana de una familia y de las relaciones sociales que se establecen. Estas actividades responden a un enfoque antropológico de las ciencias sociales. Los debates o foros de discusión pueden ser utilizados para argumentar las propias opiniones sobre temas relevantes de la sociedad y enseñan a respetar las opiniones de los demás, dado que los problemas sociales son el centro de la reflexión colectiva y del contraste de opiniones.

Los proyectos de investigación ocupan un lugar relevante en este tipo de estrategias. Son estudios o trabajos de carácter global que suponen la delimitación del problema, la formulación de hipótesis, la recogida de datos hasta la verificación o refutación de las hipótesis, y la presentación de las conclusiones con la aportación de resultados. Se trata de habituar al alumnado a resolver problemas con relativa autonomía y facilitarle una experiencia sobre el trabajo que realizan los investigadores sociales (geógrafos, historiadores, sociólogos y antropólogos, entre otros). Igualmente, se pretende que entiendan que los asuntos sociales se pueden explicar desde diferentes puntos de vista y que puede haber diversos niveles de análisis y diferentes construcciones conceptuales.

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ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
 
 
 

Las actividades de aprendizaje son el eje vertebrador del proceso de enseñanza-aprendizaje de las ciencias sociales y deben mantener una coherencia interna en función de la lógica de las disciplinas y del proceso de aprendizaje significativo. Muchas son las actividades de aprendizaje que se pueden realizar en un aula de ciencias sociales, sin embargo se debe procurar evitar el excesivo activismo que llegue a invalidar el proceso de aprendizaje, al no permitir la existencia de espacios de reflexión. En este sentido, deben seleccionarse actividades relacionadas con el espacio y el tiempo, el análisis de fuentes, el tratamiento de la información y el planteamiento de problemas. Deben abordar aprendizajes de contenidos referidos a conceptos, procedimientos y actitudes, y ser variadas y de dificultad graduada para permitir acceder al conocimiento de lo social en un alumnado, necesariamente, diverso. A manera de ejemplo, a continuación se indican algunas actividades especialmente adecuadas para conseguir los objetivos de la enseñanza de las ciencias sociales: elaborar y comentar mapas geográficos e históricos, y usar cronologías deben ser actividades recurrentes en esta enseñanza y son especialmente útiles para facilitar la comparación de situaciones de cambio y permanencia; analizar fuentes diversas de información (escritos, gráficos, iconográficos e informáticos) para contrastar diferentes interpretaciones de un mismo hecho social; elaborar juicios críticos y buscar la explicación causal de los acontecimientos sociales del pasado y del presente, y establecer interacciones; participar en debates con opiniones personales razonadas; acercarse a la vida cotidiana de las diversas sociedades en el presente y en el pasado a través de los objetos de uso corriente, monumentos, vestidos, costumbres y usos sociales; elaborar e interpretar gráficos y esquemas conceptuales para facilitar la comprensión de ciertos fenómenos complejos de orden político, social o económico.

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MATERIALES Y RECURSOS EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES


Los materiales y recursos son inseparables de las actividades de aprendizaje que se realizan en el aula y su evolución ha seguido el mismo proceso que el marco conceptual y didáctico de las ciencias sociales. Los materiales de trabajo han pasado de utilizar el libro de texto como única fuente de información o comentarios de textos más o menos formalizados, a la presencia de todo un conjunto de materiales diversos, organizados en torno a las unidades didácticas.

Los manuales han experimentado una profunda evolución en los últimos tiempos y, actualmente, mantienen un equilibrio entre la información básica, las fuentes documentales y la propuesta de actividades. En ellos, el profesorado puede elegir los contenidos y las actividades más adecuadas a la estrategia de enseñanza elegida y, también, utilizar su parte textual y documental (cronologías, documentos, datos estadísticos, gráficos, imágenes, mapas o viñetas) como secuencias de aprendizaje.

Materiales interesantes para la formación de los estudiantes de ciencias sociales son los repertorios de fuentes documentales históricas, literarias y de prensa (clasificados en bloques temáticos), atlas históricos y geográficos, archivo de imágenes seleccionados por épocas (retratos, pinturas, carteles, gráficos, objetos materiales, vestidos, alimentos) y las nuevas tecnologías audiovisuales e informáticas. Por otra parte, la creación de bancos de datos que permiten el acceso a multitud de documentos y la aparición de discos compactos interactivos con imágenes fijas o animadas, glosarios e índices, son una muestra del resurgir de este tipo de materiales, aunque su uso generalizado todavía está alejado de las aulas de ciencias sociales por las dificultades técnicas que presentan.

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DISPOSICIÓN DEL ESPACIO EN EL AULA DE CIENCIAS SOCIALES


 
 
La organización del espacio de trabajo en el aula de ciencias sociales es un elemento que facilita el aprendizaje significativo cuando está en consonancia con los métodos, las actividades y los materiales didácticos. Por esta razón, es aconsejable una disposición flexible del mobiliario escolar que permita usar con facilidad los medios audiovisuales y el material de apoyo diverso, así como organizar diferentes agrupaciones del alumnado en función de las diferentes actividades de aprendizaje que se pueden realizan en la clase de ciencias sociales. Cuando se busca información o se reflexiona sobre un tema, el trabajo es individual y las mesas deben estar separadas; por el contrario, cuando se trata de un intercambio de opiniones, el trabajo debe realizarse en pequeño grupo y las mesas deben estar agrupadas. Si se presentan temas orales, se exponen conclusiones de los trabajos de investigación o se organizan debates y dramatizaciones, el trabajo se desarrolla en gran grupo y las mesas deben disponerse en semicírculo.

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Cómo citar este artículo:

"Enseñanza de las ciencias sociales." Microsoft® Student 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.

 

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