EL
CARACTER
Cuando hablamos de formación del carácter nos
referimos al cúmulo de información recibida, aunada con el fortalecimiento de
los valores.
El carácter se fortalece y se moldea. Lo importante
es descubrir qué tipo de carácter se tiene para que se pueda manejar, mejorar o
fortalecer.
Desde el punto de vista aristotélico, la educación
del carácter es siempre moral porque hacer del individuo un ser humano pleno es
hacerlo bueno.
Así como, en la perspectiva de Rousseau, La
educación moral busca que el individuo conserve su carácter “natural”, aun
viviendo en sociedad.
Tanto Aristóteles como Rousseau insisten en que uno
de los procedimientos básicos de la educación moral y cívica es el ejercicio y
la habituación en los comportamientos que se quieren suscitar.
Una persona de carácter cuenta con las
características siguientes:
- Es confiable… Porque es honesto, íntegro, cumple las promesas, es leal.
- Es respetuoso… Porque vive en congruencia con las reglas, las normas, no abusa de sí mismo ni de los demás.
- Es responsable… Porque piensa antes de actuar, no inventa excusas, persigue la excelencia, es moderado, da la cara por sus actos.
- Es justo… Porque trata a todas las personas con igualdad, no se aprovecha de los errores de otros.
- Es humano… Porque demuestra que le interesan las personas siendo amable. No es egoísta, cruel ni insensible al dolor del prójimo.
- Es buen ciudadano… Porque respeta los reglamentos y las leyes, es caritativo; ayuda a su comunidad a través de trabajos voluntarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario